Problemas de la Comunicación
 

     
La mente de cada persona es un filtro único. No hay dos personas iguales en términos mentales, físicos y emocionales. Además, existen diferencias culturales, sociales y de desarrollo. Por tanto, el significado del mensaje que envía el emisor o la emisora y la respuesta que recibe se afectan por muchos factores como: la presunción de entendimiento, la percepción de la realidad y por actitudes, opiniones  y emociones.

Presunción de entendimiento

Consiste en presumir o creer que un mensaje se entiende perfectamente. Puede ocurrir cuando la parte emisora y la receptora dan significados distintos a las mismas palabras o utilizan distintas palabras para enviar el mismo mensaje.

Hay que considerar que las personas no conocen todos los significados de las palabras y que dan sus propios significados a muchas palabras. Además, la valoración personal de los significados de las palabras se afecta por los intereses y la formación de quienes se comunican. 

Los símbolos o palabras de las cosas o ideas que representan deben ser cercanos a sus experiencias comunes.                                                  Ejemplos:  Debitar y acreditar o sumar y restar

         El emisor o emisora debe asegurarse de que el receptor o receptora utiliza las palabras con su mismo significado. Debe, además, preguntar si no entiende o si tiene dudas.

         Hay que distinguir entre diferentes tipos de palabras para escoger las adecuadas.

 1.     Palabras con sentido literal

Se usan con el significado que aparece en el diccionario. No indican cualidades positivas o negativas.

Ejemplos: libro, mesa, persona, estudiante, sala de reuniones

 2.     Palabras con sentido connotativo

Tienen significados que conllevan juicios o valoraciones personales favorables o desfavorables (positivas o negativas).

Ejemplos: salón de ejecutivos, estofón, delincuente, vago, tipo, homosexual

3.     Eufemismos

Son palabras o frases que sustituyen a otras palabras con connotaciones desagradables.

Ejemplos: técnico de limpieza por conserje, terminación de contrato por despido, empleada doméstica por sirvienta

Percepción de la realidad

Al percibir la realidad hacemos abstracciones, inferencias y evaluaciones sobre el mundo que nos rodea. Éstas pueden perjudicar la comunicación efectiva.

 

 

 

 

1.  Abstracciones:  Se hacen al escoger o destacar unos detalles y eliminar otros para comunicarnos oralmente o por escrito. Se seleccionan datos por la limitación de tiempo, espacio, costo o propósito del mensaje.

Las personas no escogen los mismos datos o detalles. Ejemplo: Dos testigos no describen un accidente de la misma forma.

Debe evitarse describir como si nuestra percepción de la realidad fuese completa e inequívoca. No deben usarse, por tanto, palabras como: todos, todo, siempre, nunca, etc. Hay que incluir, en el mensaje, los datos o información que representa el evento o situación en su totalidad.                                      Las preferencias personales no deben afectar la percepción y creación del mensaje.

2.  Inferencias o conclusiones:     

Se derivan del análisis de unas premisas o de la evidencia.  Son necesarias al analizar, planificar y resolver problemas. Deben basarse en la observación directa o en prueba razonable para que no sean falsas.

 3.  Evaluaciones estereotipadas:

Son evaluaciones injustas cuando se ignoran diferencias individuales significativas y se consideran iguales los miembros o partes de un grupo.            No incluyen grados o áreas importantes entre los extremos. Para ser justos, hay que ser específicos en cada caso.

Ejemplos: A base de la experiencia con un miembro de un grupo, se clasifican todos los miembros.

  Se descartan los cambios que se dan al transcurrir el tiempo.

  Se hacen evaluaciones a base de los extremos: bueno o malo, grande o pequeño, débil o fuerte, blanco o negro, honesto o deshonesto.

Actitudes, opiniones y emociones

La comunicación efectiva  puede beneficiarse o perjudicarse por las actitudes, opiniones y emociones de las partes emisora y receptora.

Ejemplos: El receptor o receptora reacciona favorablemente si el mensaje coincide con su punto de vista sobre la información y/o sobre el emisor o emisora.

          Cuando el receptor o la receptora considera desfavorable el mensaje; rechaza al emisor o a la emisora, distorsiona el mensaje o lo ignora.

          Quien recibe el mensaje, reacciona según su actitud hacia la información y no en contra de ésta propiamente.

          Quien recibe el mensaje, rechaza información nueva por conocimiento inadecuado (desconocimiento) del mensaje o porque su opinión ya está formada.